Hay ocasiones, en las que la vida te ofrece nuevos caminos. Eso hace, que comiences a creer que el tiempo te ha ayudado a olvidar. A curar heridas y decides darte una oportunidad. Vas bajando el escudo. Cedes. Incluso más de lo que deberías. Hasta te atreves a dar algún paso sin pensar en que puedes volver a tropezar con el mismo tipo de piedra. Y cuando sucede, cuando no hay ningún manto de algodones y te das de bruces contra el asfalto, es en ese momento cuando descubres que no. Que no solo no se han cerrado las heridas, sino que se han vuelto a abrir. Que son tan profundas, que de nuevo el dolor es insoportable. Vuelven los miedos los fantamas a susurrar cada noche bajo las sábanas y la inseguridad se vuelve parte de la rutina diaria. No quiero más golpes. No estoy preparada para revivir historias que alguien ya coronó.

La vida fluye entre frases de canciones, días de sol o lluvia, y viajes entre las páginas de los libros, aportándole motivos para soñar. Hay sueños y sentimientos que si nunca ven la luz, ni sienten el calor del sol, formarán a pasar parte de recuerdos olvidados que tarde o temprano acabarán congelándose de tal manera que nadie se acuerde de ellos. Los elegidos tendrán el privilegio de transformarse en textos que inunden tu mirada.
Que gran razón tienes, me siento identificado!
ResponderEliminarPero lo mejor de todo esto es volverse a levantar tras haber caido!