Llega y arrasa con todo. Me invade. Borra cualquier rastro de mis esquemas preestablecidos. Es como un torbellino que hace que la bipolaridad se instale en mi. Tan extraño y poco común que me saca de mis casillas. Y me engancha a la vez. Tanto, que cuando el reloj debería ir deprisa, va más lento que nunca y cuando debería pararse, va a la velocidad de la luz. Nada es real. Todo son meras conclusiones que provienen de un tiempo muerto. Un paréntesis que se llena de dudas y miedos. Quisiera no perder este tren. Que alguna señal me hiciese discernir un claro "vas por buen camino, ahora sube y no te bajes". Pero de momento solo hay brumas que me impiden distinguir cuales son las armas que debo emplear. Perder, no creo que pierda mucho, más bien nada, porqué aún no tengo nada. Pero ganar podría ganar bastante más de lo que estoy acostumbrada a obtener a cambio de poner de mi parte. Habrá que esperar. Pulsar el pause y tener eso, que llaman paciencia y yo llamo incertidumbre. Puede que la única forma de alcanzar esa seguridad y esa firmeza de no estar equivocándome, solo pueda conseguirla dejándome llevar por la suerte y arriesgándome a hacer caso a lo que, a cada momento sienta.

La vida fluye entre frases de canciones, días de sol o lluvia, y viajes entre las páginas de los libros, aportándole motivos para soñar. Hay sueños y sentimientos que si nunca ven la luz, ni sienten el calor del sol, formarán a pasar parte de recuerdos olvidados que tarde o temprano acabarán congelándose de tal manera que nadie se acuerde de ellos. Los elegidos tendrán el privilegio de transformarse en textos que inunden tu mirada.
Muy bonito texto, me ha encantado. La verdad es que sí, lo mejor sería tener paciencia, pero es difícil tenerla, lo sé, te entiendo.
ResponderEliminarOpino que debes hacer lo que tú creas que es lo mejor y lo correcto en cada momento, en cada decisión.
Un beso, pásate porfis! ;)
http://viviendoennuestrocuento.blogspot.com.es/