Necesidad insaciable de ponerle solución. Un todo o un nada. Ninguna otra entrelinea tenía posibilidad de salir a flote. Espacio indefinible. Aroma de esperanza. Susurros en silencio. Noches claras. Días interminables. Oscuros. Fríos ¿Paramos ya? Reflexiones a solas. Miedo latente. Vuelven a cuestionarse asuntos evidentes. Y comienza a girar el bucle. Como medio, absurdas vías de escape. Disfrazan dependencias. Entierran necesidades. Vacían el vacío. Razones innumerables para tacharlo de locura. Estupidez. Demencia. Demasiados gritos ahogados. Ceguera constante que empujaba al rescatar un principio. Todo eso era. Ahora es pasado. Entender. Sentir orgullo. Pero no desgarrador. Del que te tranquiliza la conciencia. Del que sana tus propias heridas. Cabeza alta. Voz por encima del nivel del miedo a perder. ¿perder? ahora es lo imposible. Lo he ganado todo. Razones absurdas que ahora solo me provocan querer seguir mi camino. El que ha sobrevivido a pesar de sus pisadas.

La vida fluye entre frases de canciones, días de sol o lluvia, y viajes entre las páginas de los libros, aportándole motivos para soñar. Hay sueños y sentimientos que si nunca ven la luz, ni sienten el calor del sol, formarán a pasar parte de recuerdos olvidados que tarde o temprano acabarán congelándose de tal manera que nadie se acuerde de ellos. Los elegidos tendrán el privilegio de transformarse en textos que inunden tu mirada.
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