En un primer momento se pasó por mi cabeza la idea de escribir sobre tí y sobre mi. Sobre nosotros y la remota posibilidad de que formarsemos parte de una excepción que confirmase la regla. Que diese pie a un quizás... Pero me he dado cuenta de qué solamente estaría escribiendo sobre el rumbo que mi cabeza decidió tomar por libre. Sin consultarme nada. Sin pensar en los pros y los contras. En realidad no te conozco. No tanto cómo para poder opinar o hacerme una idea. Ese es el problema. Desconozco casi todo lo que te rodea. No controlo tus actos, esos que llegan a hacerme dudar y me pierdo con mis pensamientos... Esa es la razón que me empuja a dejar de ver gris y ver negro cuando lo más mínimo no me gusta. Sé que jamás llegarás a rozar lo más mínimo esta manera de darle forma a lo indefinible... Y es que aunque apenas sepa nada, estoy segura, de que una vez más vuelvo a ganar en nivel de estupidez.

La vida fluye entre frases de canciones, días de sol o lluvia, y viajes entre las páginas de los libros, aportándole motivos para soñar. Hay sueños y sentimientos que si nunca ven la luz, ni sienten el calor del sol, formarán a pasar parte de recuerdos olvidados que tarde o temprano acabarán congelándose de tal manera que nadie se acuerde de ellos. Los elegidos tendrán el privilegio de transformarse en textos que inunden tu mirada.
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