No podemos pretender que todas las personas seamos iguales, o que todas las etapas de nuestra vida transcurran de la misma manera. Si todo sucediese así, nuestra vida se vería envuelta en una espiral de absorvente monotonía que nos arrastraría al aburrimiento, perdiendo muchas de las emociones que nos rodean. Buenas, o malas, el matiz es indiferente, de todas se aprende algo y se obtiene algo positivo. De las positivas es muy sencillo hablar, elevarlas a las nubes... y las malas solo las tintamos de gris, sin darnos cuenta de que sin ellas no podríamos remontar el vuelo, no podríamos tener esa lista de recuerdos que hoy forman parte del pasado. Todos tenemos un pasado, pero en el presente, no seríamos tan fuertes, sin esas partes malas que alimentan nuestro recuerdo. No hay porqué arrepentirse de etapas o hechos anteriores, porque en su día, si nos entregamos al cien por cien, fue porque lo sentíamos. Si ahora, esa historia no ha continuado, si nuestro entorno ha cambiado, es porque lo anterior no era lo adecuado, pero no por eso hay que otorgarle un valor menor.
La vida fluye entre frases de canciones, días de sol o lluvia, y viajes entre las páginas de los libros, aportándole motivos para soñar. Hay sueños y sentimientos que si nunca ven la luz, ni sienten el calor del sol, formarán a pasar parte de recuerdos olvidados que tarde o temprano acabarán congelándose de tal manera que nadie se acuerde de ellos. Los elegidos tendrán el privilegio de transformarse en textos que inunden tu mirada.
jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
El tiempo se agota.
Perdemos demasiado tiempo en asuntos sin sentido, dejando lo verdaderamente importante de lado. No prestamos atención a lo que quizás mañana echemos en falta, y es que, aunque no queramos, todo cambia en un instante, y es en ese momento cuando nos paramos a pensar en todas las cosas que queríamos hacer y no hemos hecho, en todas esas personas a las que queríamos decirle "te quiero" pero no lo hicimos. Es en ese instante cuando aprendemos que no hay que aplazar nada en la vida, tenemos que aprovechar cada minuto que nos regala. Vivimos sin enfrentarnos a la posibilidad de que quizás dentro de un segundo todo cambie, o quizás, todo acabe. Dejamos que nuestro ego, nuestra cabezonería y nuestro orgullo, consuman esos minutos a sus anchas, en exceso, sin preocuparnos de las consecuencias, y sin darnos cuenta perdemos el tiempo con las personas más importantes, en lugar de sacarle el máximo partido.
Puede que el próximo minuto sea el último... ¿estás siendo la mejor persona que podías ser?
Texto basado en la historia de Rick Elías que dió una charla de tres minutos con la que consiguió cambiar la vida de la gente que le escuchó.
(Todo el contenido del vídeo es propiedad de Antena3. www.antena3.com )
martes, 13 de diciembre de 2011
Secretos a voces. Gritos desgarradores...
No me gustaría que el sabor de boca que permaneciese al terminar de leer esta nueva página de secretos fuese el de tristeza. Puede que la melancolía sea la definición más acertada, pero siempre desde un buen punto de vista, quiero decir... desde ese punto de vista que te provoca una sonrisa, cuando recuerdas una etapa/momento/persona de tu vida...
Tengo claro, clarísimo, que no era nuestro momento, y no sé si volveremos a tener alguno, pero desde luego, las circunstancias de un pasado, lejano pero doloroso, han pesado más que todo lo que pudiese haber en un presente. Eran tan fuertes, que arrastraban tras de si cualquier posibilidad por pequeña o enorme que fuese de que todo saliese a flote. Si hubiese sido nuestro momento, hubiésemos sido tan fuertes, que nos hubiésemos convertido en invencibles.
Volver a lo de antes sería una locura, pero es que estar así, también lo es. Sé que es bueno un margen de tiempo, que si las cosas se queman es necesario que vuelvan a oxigenarse, a coger fuerzas y que en ese periodo, las bases o se asienten o se rompan definitivamente. Y de la misma manera, sería una completa y absurda locura, afirmar que ya no es nadie en mi vida... Claro que no he sido capaz de mantenerme al margen, de no hacer nada... no puedo, me consume su ausencia.
Nunca he sabido como explicarlo, y es que no necesito que una mirada sea mutua para saber como está... creo que esto ya lo he contado alguna vez, pero continúa pasándome... Es como si tuviese un sexto o séptimo sentido y algo me lleve a pensar, percibir que no está como aparenta. Sí, le he observado, cada día lo hago, no puedo evitarlo, a pesar de que soy consciente, de que así es imposible que el tiempo actúe y cure, pero necesito tener cada día mi dosis de, al menos, saber que "está bien".
Ha vuelto a coger uno de esos disfraces que tanto le gustan y que en los últimos meses, eran su mejores aliados. Sonríe, vive, disfruta... pero su cara no me transmite sinceridad. Su sonrisa no es limpia, y lo sé, porque he conocido muchas de esas, son transparentes al 100%, van unidas a la viveza de sus ojos, son como un pack... su cara se ilumina, por eso sé que las de ahora no son más que un mero reflejo de lo que quiere aparentar. No veo el brillo en sus ojos, ni la ausencia de necesitar gritarle nada al mundo, solamente grita cuando necesita escapar de ese maldito círculo en el que se autoencierra, y ahora grita, y demasiado...
...Continuará.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Sensación de los domingos
Tengo esa estúpida sensación que por costumbre me acecha los domingos. Hoy no es su día, se le debe de haber desconfigurado la sincronización. No sé si llamarla nostalgia, melancolía... siempre suelo llamarla, sensación de los domingos... es cuando lo único que te apetece es no salir de la cama, sentir un abrazo que llega a ti tras tu espalda y quedarte así... sin hacer nada más.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Sábado frío, sonrisas nuevas.
Cogió sus cosas y salió con el alma llena de espacio para recargarla de nuevas sonrísas. No importaba el cielo gris, la ausencia de calor, ni tan si quiera la lluvía...
...desconectar de todo en la mejor compañia. Esa era la clave.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



