sábado, 12 de noviembre de 2011

Ese día.

Que todo se te viene abajo, que has perdido el tiempo, tu tiempo. Algo que decidiste entregarle a quién creías que lo merecía cuando en realidad era un mero espejismo. Que has malgastado palabras, ilusiones, momentos. Que has cambiado el rumbo en mas de una ocasión, tu rumbo, por dar de ti un 400% a quién no te ha dado ni el 20%. Que has tenido dudas en infinidad de momentos, pero a pesar de todo has defendido lo indefendible. Que has ido con la misma cara en todo momento, la mejor, y en cambio has obtenido desprecios. Es como si alguien te robase todo el aire. No es un dolor físico, por eso no es sencillo encontrar un remedio. Te sientes traicionada, pequeña, muy pequeña, y ves como todo pasa frente a tus ojos como una película, como si no fuese real, como si no fuese tu propia historia. Y llegas a plantearte el porque de todas estas sensaciones, si a partir de aquel momento te hizo crecer, valorarte, ser quién eres ahora, pero te paras un segundo a pensar y te das cuenta de que todo eso ha ocurrido por ti misma. Has sacado lo mejor de ti, has luchado, soportado y aguantado lo insoportable. Te has caído y te has levantado sola, porque en esto, por mucho apoyo del resto, el primordial, el causante no estaba. Sientes rabia y sabes que no puedes ni quieres continuar así. Que aunque duela, hay situaciones que deben terminar.




Así es como te sientes cuando te fallan, cuando confías en la persona equivocada, cuando miras más por esa persona que por ti y te ciegas, y permites que la vida, tu vida, gire a su alrededor. Y aunque poco a poco vas viendo cual es la realidad, no quieres asimilarlo, te niegas, pero eso no el algo que pueda perdurar en el tiempo, llega un día, siempre llega, en el que te das cuenta de que para esa persona no eres nada. Es el momento de olvidar.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cuando te atrapa el pasado.

Cuando tienes miedo a que historias del pasado se repitan te cierras. No ves el lado positivo de lo que te rodea, no ves el ahora, sino lo que ocurrió anteriormente. Te sientes débil ante posibles nuevos tropiezos, te ciegas viendo solamente lo negativo, por mínimo que sea, y le abres la puerta a todo lo que tienes en el presente. Y sin quererlo, he dejado que el miedo se comiese parte de nuestro espacio, que tuviese mayor protagonismo del que merece y volví a temblar... sin embargo esta vez fue todo diferente... dio un gran paso, a su manera, pero lo dio que es lo que cuenta. Y mirándolo así... todo esto es mucho más que el absurdo pasado.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Desaparecer.

Sí, eso es exactamente lo que me apetecería hacer ahora. Y no es porque me haya dado el bajón y quiera aislarme, no, nada de eso. Es todo lo contrario. Precisamente por eso, porque me he cansado de bajones sin venir a cuento, de creer y creer y volver a caer en los mismos cuentos de siempre. Mi cupo de preocuparme más por el resto que por mí se acabó. Me gustaría desaparecer porque a pesar de todo, aun necesito darme más cabezazos contra la pared. Conocer la reacción de algunas personas ante mi ausencia. Sí. ya lo sé que tal reacción no aparecería ni hoy, ni mañana, ni la semana que viene, ni siquiera dentro de un mes. Pero me gustaría ver que hacen, dicen, piensan, cuando me necesiten, aunque sea para lo más absurdo y vean que no estoy. Que me he esfumado de sus vidas. No me gusta el rencor ni las venganzas, pero a mas de una persona le daba un poquito de lo que yo he recibido por su parte... y ¡a la mierda el puto karma! Que sepan lo que es necesitar, echar de menos, la soledad, la nostalgia, la rabia... Y luego que vengan a pedirme explicaciones. Que les diré que estoy cansada, saturada, harta y demás derivados, de veletas que hoy te adoran y mañana ni te miran, de veletas que hoy no te sueltan y mañana te ignoran. De esperar, de confiar, de creer. De callarme y tragar, de no hablar y abrir puertas. De dar una oportunidad, y otra y otra... ¿Acaso tengo que seguir dando de mi a todo el mundo? ¿Acaso no tengo derecho a decir que mi vaso de paciencia está mas que lleno? ¿Solo pueden ser esas personas las bordes? ¿Las que pidan? ¿Las que hagan su vida sin mirar alrededor? Lo siento, la religión no es lo mio. Mi vocación no era ser hermana de la caridad a pesar de que durante demasiado tiempo haya estado pecando de ello. De todo se aprende. Esas personas han sido mis mejores maestr@s.







Y si al leer esto te has dado por aludid@ y te duele, te jodes. 
Eso es que he aguantado durante demasiado tiempo tus gilipolleces.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Marionetas ¿sin? guión.

No los hay para las relaciones de familia, ni para las de conocidos, ni las de amigos, ni si quiera para las de amigos importantes, asi que mucho menos para las de pareja. De hecho, si hay algún tipo de relación sobre la que jamás habrá nada escrito son esas, las de pareja. Tampoco hay nada sobre cuando es el momento idóneo para mantener conversaciones trascendentales o cuando hay que ponerse a estudiar. Los momentos de fiestas, cervezas y similares siempre es un buen momento por eso no entran en este apartado. Sin embargo, aunque no haya nada escrito y los guiones solo existan en películas, series y videoclips, es decir todo ficticio, siempre estamos bajo la mano del destino, que nos maneja a su antojo, igual que a unas indefensas marionetas. Parece que sea él quién mayor de guiones ha escrito... Solo él sabe como irá y de que manera acabará cada relación. 


domingo, 6 de noviembre de 2011

Ni sí, ni no.

No puedo decir que exista un punto medio porqué no, tampoco puedo decir que si, ni que no, ni que haya algo, pero tampoco es que no haya nada... No me preocupa, porqué sé que me gustan sus gestos, los pequeños detalles pero que a la vez para él son grandes pasos. Me gusta que me llame cuando menos me lo espero o que a estas alturas venga a explicarme las diferentes clases de besos. Que aparezca en el momento justo o que por ejemplo se esfuerce en preparar una alta dosis de dulce cuando ve que mi estabilidad se tambalea. Y no quiero perderme nada de todo esto. Puede que la casa en su día la empezásemos por el tejado, y así nos fué, pero cuando no estás preparado para algo y llega así, te dejas llevar y llegas a perder el norte. Por eso ahora creo que todas las oportunidades de que lo que sea, lo que llegue o no a ser, salga bien, nos las merecemos.  












Basta de desestabilizarme por motivos sin sentido, de crear una lista de prioridades totalmente equivocada, de callarme, de evitar, basta de todo eso.