viernes, 4 de marzo de 2011

Me pierdo.

















- Tengo miedo.
- ¿Miedo? ¿De qué tienes miedo?
- De querer apartarme de ti y no poder. No lo consigo. No lo soporto. Te necesito a mi lado, pero por otra parte me consumes poco a poco y siento que todo se esfuma... No sé cual es la dirección. Me pierdo.







 

jueves, 3 de marzo de 2011

De cabeza.







Complicado para todo el mundo. Para nosotros algo más que eso. Muchos muros y miedos que derribar... pero si me das el más mínimo motivo, me tiro de cabeza.

Dile de mi parte...


¿Cómo quieres esconder algo tan evidente? Y deja de llorar por no ver el sol, son lágrimas que yo tanto me bebí, que si no te tengo a ti no tengo nada. Y dile de mi parte, a tu miedo, que has llorado. Que se esconda, que me marcho, que tan solo es un cobarde que va por ahí de valiente. Y dile de mi parte que te cuide y mientras tanto, yo recojo mis pedazos, me voy pero mi corazón, perdón, se va venir también conmigo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Me planto.

No ha pronunciado ni una sola palabra al respecto, no tiene porqué, ni si quiera le he hecho el más mínimo comentario sobre el tema. No lo necesito. Si hay algo de lo que estoy completamente segura es de que le conozco. Pondría la mano en el fuego, y sería capaz de describirte al detalle la mayoría de tormentas que le aturden. Otro tipo de cosas no son compatibles conmigo. Nunca lo han sido. Si esa parte que ayer me gritaba que no me rindiese y siguiese hacia adelante, hoy lo sigue haciendo, sigo pensando que es por algo. Pero lo siento, me he cansado de ver el tiempo pasar, de que el arco iris al fondo del túnel sea solamente un espejismo. De que el mayor de los actos sea el silencio... Me planto. No quiero oír, ni escuchar de su boca palabra que después por si solo, plasma en acciones. Si decidió permanecer en el lado de la ceguera, le acompañaré. Yo también he pasado por el trago de situaciones que me han provocado dolor, sigo pasando por ellas, por eso mismo me planto. El cupo de mi paciencia tiene un límite y no soporta seguir con vida si a ti te falta valentía. 




 



martes, 1 de marzo de 2011

Hace frío.

Nunca me he considerado del tipo de personas que pertenece al grupo de  los que tira la toalla... pero hay veces, que pierdo el equilibrio...

Uno de los factores que contribuye a que lo pierda es el frío. Se cuela por los poros de mi piel y llega a calarme tan hondo como la soledad... y sin poder remediarlo empiezo a echar de menos los días de sol, los ratos de descanso, algún que otro abrazo... Y es que el día a día es una constante lucha, una carrera por conseguir diferentes objetivos. Cada uno depende de la etapa en la que te encuentres... y sinceramente, nunca había pasado tanto tiempo estancada en el mismo punto. Siempre que quería algo luchaba por ello hasta que terminaba siendo de mi propiedad. Pero ahora no sé que me pasa. Si estiro un poco la mano lo rozo con la yema de mis dedos, y eso, en lugar de proporcionarme fuerza para seguir por ese camino, me da miedo. Y lo peor de todo no es eso. Lo peor de todo, es esa parte que no deja de gritarme que me arriesgue. No se calla. Es como un eco constante que se aferra al más mínimo gesto y sigue latente... A pesar de que todo lo demás tiene muchísimo mas peso, esa parte sigue ahí, día tras día. Hay ocasiones en las que consigo calmarla. A base de malos momentos, de rabia, dolor... y cuando se mantiene sosegada, ausente, callada, es cuando el objetivo reacciona. Es como si necesitase de un constante tira y afloja, pero que nunca se atreve a tirar del todo. Tal vez, si en alguna ocasión, el valor hiciese acto de presencia en alguna de las partes, todo esto desembocaría en algún camino. No sé en cual... pero el estancamiento se esfumaría. Entonces, no me importaría que hiciese frío o calor, encontraría el equilibrio.