viernes, 11 de junio de 2010

Pensamientos

Enredaderas por mi espalda quisieron ser protagonistas de días oscuros, cortadas bajo tierra por el poder de abrazos en la distancia que quitaron importancia al echar de menos...
Extrañar momentos, risas, circunstancias, personas, gente... si quizás esa fuese la definición adecuada para quienes se embarcaron en cruceros intentando surcar lagos infinitos de profundidades superficiales.
Saber detener nubes en situaciones complicadas, aplicando dosis masivas de páginas repletas de letras que se unen formando textos, como bajo las sábanas se unieron sus sueños y promesas. Metas cada día un poco más reales. Cercanas y comprensibles.

A veces.


A veces los amores de verano se convierten en esos que duran toda una vida.

jueves, 10 de junio de 2010

Las tardes de verano...

...están para absorver uno a uno los rayos de sol, sin desperdiciar ni uno solo de sus grados. Esos que calientan la piel de los cuerpos. Cuerpos sumergidos en el mundo que dirigen sus cabezas, y surcan las calles de un lado a otro en todas direcciones. Unos pensarán, otros ni si quiera saben lo que es, y los del otro lado del parque escuchan música que les transporta a paraísos anhelados. Mientras tanto el reloj seguirá marcando los segundos como un mecanismo aprendido desde el primer día hasta el ultimo. Pura rutina, monotonía, saturación y axfisia en los momentos en los que nada más existe. El agobio se hace constante y el pensamiento huye buscando recuerdos que provocaban felicidad, ingenuidad. Y ya nada es lo mismo que fue, ni será. Dejaremos momentos olvidados formando parte del pasado fugaz e inestable. Cambiante. Delicado. Puede llegar el dolor. Pero las tardes de verano continuarán su recorrido. Con sol o nubes. Pero seguirán siendo tardes de verano al fin y al cabo.

lunes, 7 de junio de 2010

Un guiño a la vida.

Con sus palabras despertó sensaciones, alimentó sentimientos, rebuscó en el pasado... se burló de la luna y escapó de las ataduras... Los latidos de su corazón se aceleraban al compás que aumentaban sus ganas por alcanzar tan ansiada meta. Ahora todo era tan diferente... Cogidos de la mano decidieron saltar por el precipicio sin ni si quiera detenerse a echar una mirada bajo sus pies, ya no importaba si el cauce del río recorría las montañas sin la compañía del agua. A ellos no les hacía falta nada más que la efímera presencia del otro. Ahora es cuando hacían un guiño a la vida, formando la suya propia. Lejos quedaban los días de preocupaciones indebidas y lágrimas desperdiciadas.
-A ver si hago un hueco y nos vemos..., no tengo tiempo de nada..., - eran frases tan conocidas por ella, que al compararlas con los arañazos de quien decían ser amigos, que hicieron el corazón de él una maraña de remiendos, le parecieron simples cosquillas, todo era tan superficial... tanta hipocresía bañaba los días con sus fauces, que ya nada podría destruir sus escudos, reforzados con la complicidad de sus sábanas, fieles testigos de caricias furtivas y abrazos sinceros. Los días transcurrían al vaivén de sus sonrisas, con pequeñas píldoras que embriagaban el día con notas musicales, haciendo de cada segundo un momento mágico.

viernes, 4 de junio de 2010

Rabia contenida.

A veces ocurre que nos encontramos frente a situaciones en las que nada sale como debería. Todo se ha dado la vuelta. El caos es absoluto. El desorden completo. Son momentos de un presente enlazado al pasado por más enganches de los debidos. Acciones que repercuten en almas ya castigadas por el día a día de una vida no demasiado fácil. ¿Debemos ser los perdedores en historias en las que no hemos pedido participar? ¿Es justo que nos involucren en historias pasadas sin permiso? La espiral sigue evolucionando alimentándose de mentiras, rencor, envidias... envolviendo los momentos de pequeñas dosis de rabia que llegan a puntos descontrolando el presente.
Masticar la tensión es lo más sencillo en los minutos que bañan el futuro, escapar se vuelve demasiado antojadizo, irreal, imaginario... imposible. Y me dices que todo pasará, que es una transición, después de la tormenta llega la calma te escuché susurrarme, mientras desee que todo fuese una pesadilla, pero al abrir los ojos la realidad se tornó la más fiel imagen del sueño. Las vías de escape se cerraban una a una. Ningún cerrojo esta dispuesto a liberar la presión que ejerce sobre las ganas de gritar, desaparecer... de momento solo queda volver a cerrar los ojos. Dejar que el tiempo pase.