lunes, 8 de marzo de 2010

Lunes ocho. Capítulo uno.

"sin miedos, sin peros, sin excusas pa quedarse en el suelo cuando todo esta oscuro se busca se encuentra un motivo & se empieza de nuevo".
La música del nuevo cd sonaba de fondo. Era diferente, le gustaba. Cada vez estaba más segura de que los cambios eran algo positivo. Aportaban un respiro a la parte complicada de la vida...
¿estaba segura de que quería continuar así? ¿o quizás es que necesitaba que ocurriese algo?
En ese momento realmente no estaba segura de nada. No entendia algunas cosas que ocurrian a su alrededor desde hacía días. Pero estaba cansada de buscar respuestas y no encontrarlas, esa situación le incomodaba, no le gustaba. En ese punto tampoco sabía que hacer.
Por otra parte, estaba el tema de la rutina, aunque ahí si que estaba segura de algo. Había ciertas situaciones que no iba a seguir soportando y si por decir las cosas en el momento oportuno iba a ser la mala, estaba más dispuesta que nunca a hacerlo.
Su cabeza decía una cosa y su corazón otra... ¿es que no se dan cuenta de que no se puede escoger dos caminos a la vez? ¿es que nunca van a ser capaces de ponerse de acuerdo? no creia que fuese tan complicado... ¡al fin y al cabo forman parte de un mismo cuerpo!
No sabía como seguiría afrontando ninguno de los temas que le atormentaban, pero ese día no podía más, asi que decidio empezar a actuar según lo que le apeteciese. Apago el ordenador, la luz y encendió la tele. Seguro que no harían nada interesante, pero le ayudaría a desconectar...

domingo, 7 de marzo de 2010

Rabia.

Siempre me dicen que se escuchar, dar buenos consejos, y apoyar en los momentos que hace falta, pero no se por que extraña razón, esos buenos consejos que siempre me salen para dárselos a los demás, no me salen para aplicármelos a mi misma.
Dejo que por momentos la rabia se apodere de mi y me den ganas de romper con todo... Quizás sea el miedo el que no me deje dar ese paso. Miedo al después. A un cambio radical. Pero puede que este llegando el momento de pensar en mi. De ser egoísta y decir realmente lo que pienso.
Me estoy cansando de perder.





"& pasan los años, los meses, los trenes... & tu en el andén pero siempre los pierdes... & cuando se marcha le gritas, pero no se detiene"

viernes, 5 de marzo de 2010

Cuentos.

Me gusta levantarme y que para desayunar haya cosas saladas, lo dulce sólo me apetece en ocasiones especiales. Y sí, no lo niego, me gustaría que hoy fuese una de esas ocasiones especiales, o que, simplemente, dieses un poco más de ti. Pero a día de hoy, me conformo con lo que tengo, y con todos esos momentos que están por venir. Por que si miro atrás, el año pasado fue muy diferente, y aunque tenia cosas que se quedaron por el camino, lo que tengo ahora es de verdad. Ya no hay princesas de cuentos ni príncipes que cada día necesiten ser protagonistas, de su vida, y de la de los demás. Se quedaron atrás en sus vidas de cuentos, con castillos de cartón.

jueves, 4 de marzo de 2010

Bipolar.

No es que el tiempo se lleve las cosas buenas, si no que el tiempo pone todo en su sitio. Y ya hace unos días, semanas, o meses, me di cuenta de que no necesito divas en mi vida. Que quien menos lo esperaba es quien más está ahí en los días malos. Y que no necesito pensar en un mañana, sino disfrutar del momento. De todas esas cosas que hacen los días diferentes, especiales, como por ejemplo descubrir música nueva, de esa que te saca una sonrisa. Y no darle importancia a lo que no la merece, que ya van demasiadas cosas para las que siempre hay tiempo y entre esas, nunca estoy yo. Eso va pesando... pero no dejaré que me gane.




lunes, 1 de marzo de 2010

Costumbres.

Tengo la maldita mala costumbre de preocuparme por los demás más de lo que debería. Por cargar a mis espaldas, responsabilidades que no son de mi competencia. Y a veces me saturo, necesito coger aire, respirar hondo y hacer borrón y cuenta nueva. Por que si no, es muy probable que las inmensas ganas de gritar y dejar tiritando todo lo que me rodea, me ganasen la batalla.
Y también tengo la fea costumbre de comerme las cosas yo sola. De masticarlas una y otra vez y darles vueltas y vueltas sin tener el valor de coger a alguna de esas personas por las que tanto me preocupo, llamarles la atención y decirles ey! que estoy aquí. Que yo también necesito unos oídos que me escuchen y una boca que me diga palabras bonitas...