domingo, 24 de marzo de 2013

Ella queriendo adelantar su salida y él, retrasando su marcha.

Se refugiaba tras la densa capa de nubes. Pensaba que de esa forma, nadie descubriría su capacidad de brillar. Lo que no sabía el sol, es que entre nube y nube, quedaban pequeños y transparentes resquicios por los que se podía observar su lado verdadero. Esos resquicios, eran los únicos culpables de que, a pesar de que ella saliese cada noche con su ejército de estrellas para protegerse, en el fondo, la luna estuviese dispuesta a compartir su tiempo. Algo, que tan solo ocurría algunas tardes dispersas, cuando ambos decidían permanecer juntos en las alturas. Ella queriendo adelantar su salida y él, retrasando su marcha. Atreviéndose mirarse a los ojos... sin miedos...

sábado, 23 de marzo de 2013

La complicada tarea, de saber lo que se quiere.

La vida, nos presenta ocasiones en las que no resulta sencillo saber lo que queremos. Acción que se complica cuando el objetivo no aporta ninguna seguridad, sino, más bien todo lo contrario. El mero hecho de que, todo dependa de tus respuestas, no te aporta ningún valor para afrontar los miedos y lanzarte a la piscina. No es sencillo, sabiendo que si tu no te tiras, no va a haber dolor. Ni siquiera va a importar tu ausencia si decides marcharte. Y sin embargo, es todo tan contradictorio, que estas situaciones son las que más intriga, desasosiego y a la vez enganche nos provocan. Si ya de por sí, es complicado dar con la elección acertada, escribir lo que se quiere/siente no es nada fácil. Llega incluso a ser frustrante, ya que te crea un desasosiego interior, al darte cuenta de que eres incapaz de controlar tus propias emociones. Y cuando menos lo esperas, cuando crees que eres la persona más rara del mundo, cae en tus manos un maravilloso libro que te hace ver, que no eres la única que se ha sentido así, que aunque tengas entre manos una historia de ficción, no tiene nada que envidiarle a la realidad. Y mientras te sumerges en la historia, cuando más implicada te encuentras en el desarrollo de todo lo que sucede entre reglón y reglón, de repente, pasas una de sus páginas y te encuentras con algo que llevas mucho tiempo queriendo expresar. Un texto que te identifica al 100%, y sin dudarlo un segundo sabes que eso es lo que quieres. Alguien a quién poder decirle todo lo que esas palabras encierran, alguien que te provoque que todo eso salga de tu corazón, por que sabes que si lo haces, es porque te aporta la seguridad necesaria para saber que merecerá la pena arriesgar.




"Lo más complicado de este mundo es no reaccionar de la misma manera a estímulos parecidos. Te hieres y te entristeces... Deseas algo y lo observas... Y a veces no sabes si hacer algo, paralizarte o justo lo contrario... Cada persona tiene reacciones, resortes que provienen de su infancia...
Los resortes nos causan infelicidad porque nos llevan a los mismos lugares, y en esos lugares ya hemos estado y vuelve a haber ahí decisiones y nuevos resortes que nos llevan a otros sitios semejantes al primero donde estuvimos... Y cambiar los resortes o las costumbres es casi imposible porque desactivas uno y aparecen diez...
Yo te propongo que me permitas cambiar mis resortes a tu lado. No los juzgues y no los pongas en cuestión. Y yo haré lo mismo por ti... Te permitiré cambiar, que hurgues en tu interior, que me ofrezcas otra versión de ti mismo y no la juzgaré...
Quiero que llegues a ser tú mismo conmigo... Que tu resonancia interna, eso que te hace vibrar, suene igual que tu resonancia exterior... Que te sientas uno sólo... Que no necesites buscar la respuesta porque ya la tienes dentro de ti...
Pero todo esto sólo funcionará si hacemos un pacto... Si hacemos equipo, si confiamos en el otro, si el respeto para dejarle modificar sus resortes existe.
La esfera que nos rodea ya no nos deja movernos. Esa esfera está construida con nuestros resortes más inamovibles. Crear una esfera nueva que nos cobije es lo más complicado pero es la única forma de continuar. Te ofrezco crear esa nueva esfera que nos permita ser tu nuevo tú y mi nuevo yo..."


Texto extraído del libro "Brújulas que buscan sonrisas  perdidas".

martes, 19 de marzo de 2013

Ausencia de motivos.

Todo tiene un final. Y no todos tienen por qué ser algo negativo. Lo mejor de los días duros, o difíciles, es cuando acaban. No por no tener que seguir soportándolos, sino, porque si te paras a pensar, te das cuenta de que has podido con ellos. Un año más. En verdad esté ha sido el más complicado de todos. No quiere decir que los anteriores fuesen más fáciles. Simplemente, aun me quedaba algún motivo para unirme a esa mayoría de personas para las que, vete a saber por qué, o quién, hoy está marcado en el calendario como un día especial. Mis motivos no están. Ni hoy en mi calendario lucia un círculo rojo. No me he arreglado para salir a comer con nadie. Ni lo he hecho para una cena especial. Por equis cuestiones, nuestros caminos se separaron. Eso no quiere decir, que no me duela celebrar el día de hoy. Me lleva doliendo cada día, desde hace mucho tiempo. Cada día. No solamente hoy. Pero aparentar ser fuerte, implica que nadie se preocupe por como te sientes realmente. Sé que hay decisiones que he tomado yo misma, que han hecho que ciertas direcciones fuesen contrarias. Y casualmente, esa parte, es la que menos me duele. El resto, los motivos que se han ido borrando en contra de mi voluntad, son los que más peso me aportan.
Pero ya no hay sol. En realidad, no lo ha habido en todo el día. Las nubes se han encargado de ocultarlo. Supongo que la luna permanecerá ahí fuera, con la vista empañada por las gotas de agua que durante todo el día se han encargado de cubrir el asfalto. Y ya nada obliga a seguir soportando este día. Por fin se acabó.





domingo, 17 de marzo de 2013

Absurda confianza.




Lo sabía perfectamente.
El transcurso del domingo no iba a tener un aire diferente.
Ni un segundo de desconexión para mi cabeza. 
Todo ese mismo tiempo para la ignorancia de su parte.
Para todo su pasotismo.
Debí de verlo antes.
Todo esto solamente era más de lo mismo.
Un absurdo juego de niños.
Ni si quiera eso. 
Ahora son menos cobardes.
Soy consciente de que he entrado al trapo.
De lleno. Como una absurda.
He querido confiar. Arriesgar.
Y porqué no, dar una oportunidad.
Está claro que soy la única que le ha otorgado el beneficio de un ¿y si sale bien?
a algo, que visto lo visto, no la merece.
De la misma forma, que no merece que le de importancia,
y mucho menos ninguna más de mis lágrimas.
Tengo mucho que dar.
Estaba dispuesta a hacerlo.
Pero hubiese sido un derroche...
Valgo para bastante más que
para ser un por si acaso entre un millón.