viernes, 30 de agosto de 2013

Motivos & Cambios.


Acumulación de posibles temas sobre los que escribir, y no saber por donde empezar a hacerlo. Inspiración nula o que posee el don de aparecer en momentos inapropiados, en los que es imposible plasmarla en forma de texto. 
Quizás, es que esos textos no deber de ver la luz y con rondar por mi cabeza es suficiente para ellos, y para el resto, los que habitan por este blog y sus rincones dando calor a mis secretos, que sin leerlos, viven mejor manteniendo esa pequeña parcela de ignorancia...
Sean cuales sean los motivos, el blog últimamente está demasiado desnudo. Creo que es un reflejo del vacío que reina desde hace tiempo en mis días, en mi vida... Y que no estaría mal que comenzase a plantearme una serie de cambios. En todos los aspectos... Y aunque no prometo nada, me quedo con la intención, con las ganas de cambios, que aunque tú que estas leyendo esto no lo creas, ya es mucho.

martes, 20 de agosto de 2013

Lecciones del pasado.


Ya no busco explicaciones, ni respuestas. Me he dado cuenta de que todo es tan simple y sencillo como observar.  Los hechos son quienes otorgan la verdadera solución a las dudas o preguntas. 
No levanto muros, simplemente no derocho de eso que no recibo. Ya no me compensa seguir manteniendo prioridades, cuando yo para el resto, no soy más que una opción.
Me he cansado de tener como compañero ese vacío constante al ver que nada de lo que digo o hago activa el más mínimo gesto de aprecio o gratitud hacia mí. No soy un bloque de hielo, ni una fuente inagotable de alagos o demostraciones que no necesite nada a cambio... Yo también necesito llenar esa despensa que tirita por la carencia de cariño, aprecio e interés.
Me expongo fácilmente ante los demás, por mucho que trate que disfrazar mi corazón con caretas o inexistentes corazas, caigo una y otra vez en el mismo error. Es la piedra más insistente en mi camino. Mi gran lastre. Y con él vuelvo a cargar...
Le acompaña el conocimiento de culpa por no hacer caso a determinados principios, por volver a dejarme llevar... No puedo decir que me sienta bien, estaría mintiendo. Solamente trato de enfrentarme a una misma, pero a la vez nueva experiencia, desde otro punto de vista. Ahora le veo el lado positivo a una parte del pasado que trató de hacerme ver que son más numerosas las ocasiones en las que es mejor permanecer inerte, retener y frenar sentimientos, antes que dejarse llevar, que la diferencia de dolor es bastante notable, y quizás sea momento de ponerlo en práctica. No siempre los sentimientos llevan la razón. No siempre traen la felicidad, sino que vienen cargados de falsas sonrisas y lágrimas ocultas.

jueves, 8 de agosto de 2013

Más de mi.









O blanco o negro. Pero no a medias. No soy de grises, y menos ahora. No quiero perder tiempo. Ya ha sido demasiado el que he desperdiciado a lo largo de mi vida. Por eso, si vas a estar, no des tres pasos atrás cuando yo de uno hacia adelante. De la misma forma que, no me pidas buen humor por la mañana, si no hay café para desayunar. O no me adviertes, de que mis besos a todas horas pueden llegar a cansarte. Desconfío hasta de mi sombra y a todo lo que hagas, le veré inevitablemente el lado malo. A cambio, te daré más de lo que merezcas, o incluso más de lo que pueda. La vida nos marca un camino y nos dirige hacia unas actitudes. No quiero todo ya, como respuesta a un chasquido de dedos. Pero no quiero incertidumbres. Si te quedas, hazlo al completo.



jueves, 25 de julio de 2013

Pequeñas joyas.

Que las pequeñas cosas no te engañen. Son pequeñas, pero no sencillas. Tienen trampa. Y es que, esas pequeñas cosas, no sirven de nada si no las compartes con alguien a quien quieres. Porque solo cuando las compartes, las pequeñas cosas, pasan a convertirse en auténticas joyas. Las joyas de verdad, no están en los museos ni en las cajas fuertes. Las joyas de verdad no brillan, ni deslumbran. Las auténticas joyas no son las que te hacen más rico. Son las que te hacen sonreír. No me considero alguien codiciosa, no necesito muchas joyas. Me conformo con volver a sentirme viva. Quiero volver a sentir que alguien se preocupa por mi. Quiero volver a sentir que hay alguien de quien me quiero preocupar. La felicidad es un arma de doble filo. No hay nada mejor cuando la tienes, pero si la pierdes, te quedas hecha polvo. Porque al final del día, es cuando te das cuenta que lo importante, seas una capuya o una iluminada, es que tienes dos opciones, y hay que elegir. Puedes elegir la opción fácil, dejarte caer y hundirte. O puedes elegir la opción difícil, seguir buscando. Y entonces, si tienes un poco de suerte, una de esas joyas pasará por delante para darte el valor necesario y volver a la superficie.


miércoles, 24 de julio de 2013

Exclusividad.

Ya ni si quiera está a simple vista, a flor de piel, o cómo queráis decirlo. No supone un 99% del espacio de mi cabeza/corazón. Sin embargo, permanece ahí. En uno de los últimos planos. Al fondo. Pero aún continúa existiendo un pequeño punto que se resiente si le llegan descargas en forma de signos de evidencia.

Excusas. Sin duda su especialidad. Durante muchísimo tiempo las creí, las soporte, e incluso, consentí y defendí aun a sabiendas de que no eran más que losas que cargaban mi espalda. Y es ahora cuando estoy pagando las consecuencias. Cuando completamente me he dado cuenta de que la locura no formaba parte de mi imaginación. Ha conseguido que la inseguridad sea quién maneje mis días, la desconfianza se ha instalado como rutina. Evidentes cambios de humor. De personalidad.

Pero a pesar de todo, de tanto que invertí, no localizo un punto de arrepentimiento, ya que en todo momento, la sinceridad fue mi mejor carta. Nunca oculté, no dejé que el miedo me plantase cara. Y ahora, por mucho que aparentemente todo le sonría, en el fondo, poco puede lucir y resplandecer, si no conoce el significado de la palabra exclusividad.