No es difícil adivinar que de vez en cuando solamente te acercas por ese vacío que marca su distancia. Tú, nunca me has necesitado, ni si quiera me has echado de menos. Sin embargo, de vez en cuando, quizás por rellenar huecos en el tiempo, das un par de pasos y haces acto de presencia. E inerte de autoestima, mi cuerpo te busca y acoge tu presencia olvidándose, de que no me necesitas. Maldita la hora en la que el tiempo cruzó tu camino con el mio. Maldita, porque eres todo lo que siempre quise y algo me dice que en más de una ocasión el miedo a quemarte te impidió acercarte más. Son demasiadas las noches en la que engullo todas y cada una de las palabras con las que te acariciaría el corazón, y el peso de todos los días sin el sabor de tus manos y el tacto de tu boca se hace insoportable. Me encantaría marcar una distancia opaca, que me impidiese ver y sobre todo sentir. Pero como si de un lastre se tratase, las malas costumbres del pasado, hacen que más de lo que me gustaría mi sonrisa dependa de ti, que arrepintiéndome después, me aferre a ti... cuando tú, no dejas de manifestar tu anhelo por otros ojos y otro cuerpo que no te da nada y te tiene al completo.
La vida fluye entre frases de canciones, días de sol o lluvia, y viajes entre las páginas de los libros, aportándole motivos para soñar. Hay sueños y sentimientos que si nunca ven la luz, ni sienten el calor del sol, formarán a pasar parte de recuerdos olvidados que tarde o temprano acabarán congelándose de tal manera que nadie se acuerde de ellos. Los elegidos tendrán el privilegio de transformarse en textos que inunden tu mirada.
viernes, 5 de julio de 2013
Marcar una distancia opaca
No es difícil adivinar que de vez en cuando solamente te acercas por ese vacío que marca su distancia. Tú, nunca me has necesitado, ni si quiera me has echado de menos. Sin embargo, de vez en cuando, quizás por rellenar huecos en el tiempo, das un par de pasos y haces acto de presencia. E inerte de autoestima, mi cuerpo te busca y acoge tu presencia olvidándose, de que no me necesitas. Maldita la hora en la que el tiempo cruzó tu camino con el mio. Maldita, porque eres todo lo que siempre quise y algo me dice que en más de una ocasión el miedo a quemarte te impidió acercarte más. Son demasiadas las noches en la que engullo todas y cada una de las palabras con las que te acariciaría el corazón, y el peso de todos los días sin el sabor de tus manos y el tacto de tu boca se hace insoportable. Me encantaría marcar una distancia opaca, que me impidiese ver y sobre todo sentir. Pero como si de un lastre se tratase, las malas costumbres del pasado, hacen que más de lo que me gustaría mi sonrisa dependa de ti, que arrepintiéndome después, me aferre a ti... cuando tú, no dejas de manifestar tu anhelo por otros ojos y otro cuerpo que no te da nada y te tiene al completo.martes, 25 de junio de 2013
De él dicen...
viernes, 21 de junio de 2013
...y continué.
Imaginando que estabas. Al igual que mis fuerzas. De echo, les dabas motivos para renacer. Pero ahí estaba mi cabeza, recordándome que este camino no nos lleva a ningún sitio con la carencia suficiente de cordura, como para ser nuestro lugar...
viernes, 14 de junio de 2013
Soñé...
...que no quedaban demasiados espacios vacíos en la cama. Que no había alarmas y lo que me despertaba eran las cosquillas que tus dedos provocaban en mi ombligo. Sin embargo, cuando salió el sol, y abrí la puerta, no había ningún aroma a café recién hecho que inundase el pasillo. Tampoco nadie le había dado un mordisco a mi tostada. Ni si quiera estaba hecha, ni en la puerta de la nevera colgaba un papel que dijese "buenos días princesa". Los "te quiero", también se esfumaron con la noche. Ahora prefiero dormir. Al menos, en aquella realidad, aunque falsa, no se piensa.
sábado, 1 de junio de 2013
Más de lo que tienes.
Sabes que no tienes más que su cobardía y su falta de entrega. Aún así, a pesar de que manifiestas ser contrario a ciertos principios, continúas arriesgando. Tanto, que las piedras del abismo comienzan a precipitarse cada vez a mayor velocidad y tú, no sólo no te das cuenta, sino que avanzas en la misma dirección. Hacia un pozo, que dejame decirte, creo que no puede traer demasiadas cosas buenas, si el precio principal de la apuesta, son tus propios sueños. No sabe lo que pierde. O quizás sí. Pero mereces más que ganar una parte. Mereces triunfos completos. Las medias tintas no están hechas para el nivel de tu corazón.
Y déjame decirte también, que varias de las dudas que planean por tu cabeza, son las mismas a las que otras cabezas no paran de dar vueltas cuando, en lugar de continuar avanzando, decides retroceder frente a otros ojos.
Más de lo que tienes, eso es todo lo que deberías tener claro que mereces.