lunes, 7 de marzo de 2011

Millones de sonrisas

...que la luna salga por donde quiera, 
pero sin correr, que no haya prisa, 
te convenceré con millones de sonrisas.


domingo, 6 de marzo de 2011

El más idiota de todos.

Hay días y momentos que me superas. Cuando pierdes la cabeza no te soporto. No sabes hasta que punto me llegas a enfadar. La vida te da, que me sé controlar, si no, ya hacía mucho tiempo que te hubiese mandado a la mierda. Te lo digo muy en serio. Pero de la misma manera que haces que te odie, te necesito ahí. Has sido de las personas que me han enseñado a ver todo desde otro punto de vista, que han hecho que me de cuenta de que soy capaz de muchas mas cosas de las que pensaba. Nos hemos ido superando poco a poco, pero juntos. Dices que soy una de las personas más importantes de tu vida. Ahora mismo mi vida sin ti, perdería mucho sentido. No sé con quién discutiría, ni a quién echaría de menos. Pero no es un echar de menos triste, bueno a veces sí, porque yo también necesito esos ratos contigo, y ya hace muchos días que no los tengo. Pero si los echo de menos, es porque aunque siga pasando el tiempo y los dos nos estampemos contra muchas paredes, seguimos ahí. Hay veces que no necesito que digas nada, sé que tu silencio habla por sí solo. 


Solo pasaba por aquí a decirte que siempre, estaré aquí, en el mismo sitio de siempre. 




sábado, 5 de marzo de 2011

Extremos diferentes.



Esta muy bien pensar en uno mismo, pero también es necesario observar alrededor... La mezcla adecuada de estas dos circunstancias, sería el resultado perfecto para que el resultado hubiese sido totalmente diferente. El problema viene, cuando se cruzan personas que solo piensan en ellas mismas, con personas que solo piensan en el resto del mundo. Entonces todo estalla.

viernes, 4 de marzo de 2011

Será demasiado tarde.

Ya no espero nada. Solamente voy a pedirte una cosa.






No vengas mañana, ni pasado, ni si quiera la próxima semana o el mes que viene a decirme que me querías. Será demasiado tarde.  
Ya lo es.






Invencibles ❤

Es complicado, ni si quiera yo se como demonios voy a conseguirlo. Por no saber, no sé ni como se hace, ni como se empieza... Pero si me dejas, te propongo un trato. Yo busco una azotea y me encargo de la música. Tu trae una maleta vacía, donde encerrar cualquier tipo de recuerdo que pueda provocar dolor y algo dulce. Bizcocho de chocolate por ejemplo. Subiremos y lo primero que vamos a hacer es mirar hacia abajo... ¿Lo ves? Desde arriba se ve mejor. Todos son pequeños. No digo que te sientas superior a ninguno, nadie lo somos, pero si quiero que te des cuenta de que no todo es tan malo. Hemos caído en el mismo pozo de siempre, lo sé, y de cabeza las dos, una y otra vez. Somos así ¿recuerdas? Pero también somos invencibles. Tenemos la seguridad de haber dado todo. Incluso más de lo que jamás pensamos que podíamos dar. Los primeros días decíamos ¡Ni de coña! Y a la vez, nos moríamos por hacerlo. El subconsciente nos la ha vuelto a jugar, pero mi conciencia me ha dicho que se siente completamente segura, de la misma manera que la tuya. Que están orgullosas por que se han dado cuenta de que han sido capaces de ser ellas mismas, de salir adelante, de volver a sentir de verdad. Su fallo ha sido arrastrar al corazón, y no les estamos dando la oportunidad de disfrutar de las pequeñas cosas. Deberíamos sentirnos afortunadas del punto hasta el que hemos sido capaces de llegar. Por supuesto que hay muchas personas que se encuentran en una situación mejor, pero de la misma manera las hay que están aun peor que tu y que yo. ¿Vas a dejarte dominar por la necesidad de nuestros incómodos caprichos? Tu me entiendes... Sabes que no voy a dejar que lo hagas. No pienses en lo que pierdes, o creas que pierdes... piensa en lo que estas ganando, que es mucho. Romper con los daños del pasado no es fácil... Acompáñame a darle una oportunidad al corazón. Si esta sintiendo, es por algo. Dejemos de lado la velocidad. El tiempo hará su papel. Si quieres, subimos el volumen de la música y comemos bizcocho hasta reventar. Cojemos la cámara y secuestramos momentos. Pero al bajar de la azotea sonreiremos. Sabemos hacerlo. Podemos hacerlo.